viernes, 31 de agosto de 2012

MIS TEXTOS: "El hijo de de Bruce Lee"


Eso de ser el más pequeño del salón, y peor, el nuevo, es un problema. No sé que tuvieron contra mí mis padres, pero lo hicieron, ahí estaba yo con mi madre frente a un viejo profesor, dando mi primer examen de admisión,todo por ser aún pequeño. - Escribe papá y mamá -me decía el profesor, ¿pero por qué no me pregunta algo más difícil?, mi abuelo me preguntaba ya sobre los incas, Colón y Pizarro. - ¿Qué animal es este?-continuaba. - Esto es un burro- respondía, en realidad era un caballo, pero pertenecían a la misma familia ¿o no? Además entiendad, aún tenía cinco. Después de breve examen, ya estaba adentro.

El examen no me puso nervioso, más nervioso me puso el que mi madre, más distraída que yo aquel día, me haya soltado la mano. Por algo de media hora estuve perdido en el colegio más grande de Lima Norte. Luego de una busqueda exítosa, fui encontrado y llevado a la Dirección, donde mi madre me "recupero". Alguien por ahí me dijo que soy algo presumido (entre otras cosas), algo de cierto debe haber, pues al final de mi primer día de clases me la "juraron para la salida" y yo bocón respondí: - Ustedes a mi, ¡Eso quiero verlo! Y todo lo vi bien negro, dos me cogieron por los brazos y uno me pegó sin remordimiento. Al eso de las 2 llegué a casa con pasto en la boca.

No se por qué la gente no me quería, será porqué yo tampoco los quería mucho. Así que tuve que pagar protección. En primaría tenía mi propia seguridad, creo que llegué a pagar veinte centavos diarios.En la secundaria me bastó con hacerme amigo del brigadier del aula, un tipo bastante primario, pero buena gente, bastó prestarle unos cuadernos y ser su secretario. Mi labor cosnsistía en apuntar en una libretita, los nombres de la gente movidita.

Con todos estos antecedentes decidí aprender a defenderme, en la U no sería lo mismo. Cerca de la U había un dojo de karate, me inscribí y estuve unos buenos meses, aprendí lo básico y además conocí a compañeros y maestros muy curiosos. - Nosotros practicamos karate para sentirnos bien y vernos bien -decía uno de mis senseis, uno que se pasaba la mayor parte de la clase admirandose en los grandes espejos que tenía el dojo.

- ¿Qué hace usted viéndose en el espejo -decía otro, maestros tan dispares confunden.Pero el mejor y más terrible era otro que tenía la costumbre de coger un grueso garrote de madera y ver terminar nuestra rutina de ejercicios, debo reconocer que en aquel tiempo mejoré mucho de los bronquios.

Del tercer maestro debo decir también que me confundía con otro de sus alumnos y me llamaba por su apellido, yo le seguía la corriente,porque me parecía divertido ser confundido con otro, aunque parece que el otro alumno era algo relajado, pues siempre me lo recalcaba y estaba detrás de mí.

Llegaron los campeonatos y participe en algunos, el primero se realizó en un gran coliseo, lleve mi pequeña portatil para que me animara, me defendiera o cargara conmigo si fuera el caso. Mi primer y único oponente aquel día fue u orietal que parecía el hijo de Bruce Lee, era un practicante de Kung Fu, tenia una vestimenta roja con un dragón dorado estampado.Mi humilde cinturón blanco parecio no impresionarlo y por eso sin ningun temor hizo llover sobre mí una lluvia de puñetes y patadas, la verdad en aquel momento no sentí nada, aunque después dolió, sólo pensaba en correr y salir con el menor daño posible, por suerte las peleas son cortas.

El segundo torneo donde participé se realizó en una losa deportiva, en un barrio lejano de la ciudad, mi cinturón ya había sufrido varias mutaciones de color, ahora conseguí ganar dos peleas, ¡dos!, y quedé entre los cuatro primeros, para ser sincero tuve suerte en los emparejamientos. Ese fue mi corto paso por la defensa personal, finalmente termine aceptando mi naturaleza pacífica. Amor y paz para todo el mundo.

BETO

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Eres un campeón y un triunfador sin duda!

Beto dijo...

Grazie mille