martes, 5 de febrero de 2013

QUE PASÓ ESTA SEMANA


 
Lima, capital del Perú, fundada por los españoles en 1535, es una de aquellas ciudades que  por su riqueza e historia, así como por el tamaño de su población, podría tranquilamente convertirse en un nuevo país. Se puede concebir una Lima sin el resto del Perú, pero no un Perú sin Lima.

Producto de la bonanza económica de los últimos años, ninguna ciudad del país ha tenido un crecimiento tan espectacular como Lima. Sin embargo, nuestra ciudad se encuentra ahora remecida por un proceso de revocatoria en contra de las autoridades municipales. Este nuevo proceso, además de mostrar las distintas simpatías políticas, ha permitido revelar fenómenos y facetas poco visibles de nuestra ciudad.

Uno de ellos es confirmar  que  nuestro país  sigue dividido, nuestra ciudad está llena de contrastes, color de la piel, origen, nivel cultural, costumbres, crean recelos entre los distintos grupos;  el racismo sigue vivito y coleando; la corrupción sigue anidando en las distintas instituciones y asfixia todo intento de cambio;  y principalmente, a pesar de haberse anunciado hace algunos años , entre bombos y platillos, que en nuestro país se había erradicado el analfabetismo, muchos de nuestros conciudadanos viven aún entre sombras y son fácilmente manipulados por demagogos.

Lejos de las simpatías políticas y de la pertinencia de este proceso de revocatoria; según mi modesto entender, el análisis costo beneficio perjudica a la ciudad; han pasado casi veinte años de continuo crecimiento económico, tal vez tengamos más dinero en los bolsillo, pero ello no nos ha hecho mejores.

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