"TENEMOS DE GENIO LO QUE CONSERVAMOS DE NIÑOS".
Charles Baudaliere
sábado, 8 de marzo de 2008
LITERATURA: "1 900"
Yo, intercambiado conmigo, estuve presente año tras año. No siempre en primera línea, porque, como allí había guerra todo el tiempo, nos gustaba quedarnos en retaguardia. Al principio,sin embargo, cuando fuimos contra los chinos y nuestro batallón desfiló por Bremerhaven, yo iba en cabeza,en la columna de en medio. Voluntarios eran casi todos, pero de Straubing me había presentado yo sólo, aunque estaba prometido con Resi, mi Therese, desde hacía poco...........
Con vistas al embarque, teníamos a la espalda el oficio de ultramar de la Lloyd de la Alemania del Norte y el sol en los ojos. Ante nosotros, sobre un alto estrado, el Káiser habló, fráncamente intrépido, por encima de nuestras cabezas. Contra el sol sólo nos protegían unos sombreros nuevos de ala ancha llamados "Suroccidentales". Estábamos guapísimos. El Káiser, sin embargo, llevaba un casco especial, con el águila resplandeciente sobre fondo azul. Habló de grandes tareas, del enemigo cruel. Su discurso arrebataba. Dijo: "Cuando lleguéis, sabed que no habrá cuartel, que no se harán prisioneros..." Luego habló de Eztel, Atila, y de sus hordas de hunos. Elogió a los hunos, aunque causaron estragos bastante horribles. Por eso los socialdemócratas publicaron luego insolentes "cartas de hunos", calumniando al Káiser deplorablemente por su discurso. Al concluir, nos dio una consigna para China: "¡Abrid para siempre el camino a la cultura!". Nosotros lanzamos tres hurras...........
Para mí,que vengo de la Baja Baviera, aquella larga travesía fue espantosa. Cuando por fin llegamos a Tientsin, todos estaban allí: británicos, americanos, rusos, hasta japoneses auténticos y contigentes reducidos de países pequeños. Los británicos eran en realidad indios. Nosotros éramos pocos al principio, pero por suerte disponíamos de los nuevos cañones de tiro rápido de Krupp. Y los americanos probaron sus ametralladoras Maxim, un verdadero engendro del diablo. Así que Pequín fue rápidamente tomado por asalto. Porque cuando nuestra compañía entró, todo parecía haber terminado ya, lo que era de lamentar. Sin embargo, algunos boxers no paraban. Los llamaban así porque, a escondidas, eran de una sociedad, los Tatauhuei, en nuestro idioma "los que luchan con los puños". Por eso hablaron, primero los ingleses y luego todo el mundo, de la rebelión de los boxers, de los boxeadores. Los boxers odiaban a los extranjeros porque los extranjeros vendían a los chinos toda clase de cosas: los británicos, sobre todo, opio. Y así ocurrió lo que había mandado el Káiser: no se hicieron prisioneros...........
Por razones de orden, habían reunido a los boxers en la plaza de Chienmen, delante mismo del muro que separa la ciudad manchú de la parte habitual de Pequín. Tenían las cosas atadas entre sí, lo que hacía un efecto cómico. Entonces los fueron fusilando en grupos o decapitando uno a uno. Sin embargo, de la parte horrible no escribí a mi novia ni pío, sólo de los huevos de cien años y los dumplings al vapor al estilo chino. Los británicos y nosotros, los alemanes, preferíamos acabar pronto con el fusil, mientras que los japoneses, en las decapitaciones, seguían su tradición venerable. Sin embargo, los boxers preferían que los fusilaran, porque tenían miedo de andar luego en el Infierno con la cabeza bajo el brazo. Por lo demás, no tenían miedo. Vi a uno que, antes de que lo fusilaran, se estaba comiendo glotonamente un pastelillo de arroz empapado en almíbar...........
En la plaza de Chienmen soplaba un viento que venía del desierto y levantaba sin cesar nubes de polvo amarillas. Todo era amarillo, también nosotros. Se lo escribí a mi novia y metí un poco de arena del desierto en el sobre. Sin embargo, como los verdugos japoneses cortaban la coleta a los boxers, que eran mozos muy jóvenes,como nosotros,para poder dar el tajo limpio, a menudo había en la plaza un montoncito de coletas chinas. Me llevé una y la envié a casa como recuerdo. De vuelta a la patria, me la ponía en Carnavales, con regocijo general, hasta que mi novia quemó el souvenir, "Esas cosas traen fantasmas a casa", dijo Resi dos días antes de nuestra boda...........
Pero eso es ya otra historia.
Günter Grass
Con vistas al embarque, teníamos a la espalda el oficio de ultramar de la Lloyd de la Alemania del Norte y el sol en los ojos. Ante nosotros, sobre un alto estrado, el Káiser habló, fráncamente intrépido, por encima de nuestras cabezas. Contra el sol sólo nos protegían unos sombreros nuevos de ala ancha llamados "Suroccidentales". Estábamos guapísimos. El Káiser, sin embargo, llevaba un casco especial, con el águila resplandeciente sobre fondo azul. Habló de grandes tareas, del enemigo cruel. Su discurso arrebataba. Dijo: "Cuando lleguéis, sabed que no habrá cuartel, que no se harán prisioneros..." Luego habló de Eztel, Atila, y de sus hordas de hunos. Elogió a los hunos, aunque causaron estragos bastante horribles. Por eso los socialdemócratas publicaron luego insolentes "cartas de hunos", calumniando al Káiser deplorablemente por su discurso. Al concluir, nos dio una consigna para China: "¡Abrid para siempre el camino a la cultura!". Nosotros lanzamos tres hurras...........
Para mí,que vengo de la Baja Baviera, aquella larga travesía fue espantosa. Cuando por fin llegamos a Tientsin, todos estaban allí: británicos, americanos, rusos, hasta japoneses auténticos y contigentes reducidos de países pequeños. Los británicos eran en realidad indios. Nosotros éramos pocos al principio, pero por suerte disponíamos de los nuevos cañones de tiro rápido de Krupp. Y los americanos probaron sus ametralladoras Maxim, un verdadero engendro del diablo. Así que Pequín fue rápidamente tomado por asalto. Porque cuando nuestra compañía entró, todo parecía haber terminado ya, lo que era de lamentar. Sin embargo, algunos boxers no paraban. Los llamaban así porque, a escondidas, eran de una sociedad, los Tatauhuei, en nuestro idioma "los que luchan con los puños". Por eso hablaron, primero los ingleses y luego todo el mundo, de la rebelión de los boxers, de los boxeadores. Los boxers odiaban a los extranjeros porque los extranjeros vendían a los chinos toda clase de cosas: los británicos, sobre todo, opio. Y así ocurrió lo que había mandado el Káiser: no se hicieron prisioneros...........
Por razones de orden, habían reunido a los boxers en la plaza de Chienmen, delante mismo del muro que separa la ciudad manchú de la parte habitual de Pequín. Tenían las cosas atadas entre sí, lo que hacía un efecto cómico. Entonces los fueron fusilando en grupos o decapitando uno a uno. Sin embargo, de la parte horrible no escribí a mi novia ni pío, sólo de los huevos de cien años y los dumplings al vapor al estilo chino. Los británicos y nosotros, los alemanes, preferíamos acabar pronto con el fusil, mientras que los japoneses, en las decapitaciones, seguían su tradición venerable. Sin embargo, los boxers preferían que los fusilaran, porque tenían miedo de andar luego en el Infierno con la cabeza bajo el brazo. Por lo demás, no tenían miedo. Vi a uno que, antes de que lo fusilaran, se estaba comiendo glotonamente un pastelillo de arroz empapado en almíbar...........
En la plaza de Chienmen soplaba un viento que venía del desierto y levantaba sin cesar nubes de polvo amarillas. Todo era amarillo, también nosotros. Se lo escribí a mi novia y metí un poco de arena del desierto en el sobre. Sin embargo, como los verdugos japoneses cortaban la coleta a los boxers, que eran mozos muy jóvenes,como nosotros,para poder dar el tajo limpio, a menudo había en la plaza un montoncito de coletas chinas. Me llevé una y la envié a casa como recuerdo. De vuelta a la patria, me la ponía en Carnavales, con regocijo general, hasta que mi novia quemó el souvenir, "Esas cosas traen fantasmas a casa", dijo Resi dos días antes de nuestra boda...........
Pero eso es ya otra historia.
Günter Grass
QUÉ PASO ESTA SEMANA
Se inicio el nuevo año escolar, millones de niños y jóvenes vuelven a sus aulas a reencontrase con sus maestros y compañeros, con su escuela.
Por medio de la educación una generación prepara a otra para que ocupe su lugar, lo ideal sería que la nueva fuera mejor que su predecesora, pero claro, en nuestro país no es ese el caso. Ojala que nuestros brillantes políticos tuvieran la agudeza de reconocer los problemas que afectan a nuestro sistema educativo y abordarlos, haciendo que sea un real instrumento de cambio.
El domingo miles de maestros rendiran una prueba de conocimientos, primer filtro para el nombramiento de docentes, el esfuerzo lo vale, estabilidad casi absoluta y un sueldo promedio a fin de mes. Hay personas muy capaces en el magisterio, pero la gran mayoría no cubre las exigencias mínimas, y la culpa no es sólo suya, la cadena es larga. Ojala y esas amanecidas y maratones de fin de semana de los últimos meses les alcancen. Aunque a mi entender, lo que caracteriza a un docente, es la formación y el hambre de conocimiento constante.
Por medio de la educación una generación prepara a otra para que ocupe su lugar, lo ideal sería que la nueva fuera mejor que su predecesora, pero claro, en nuestro país no es ese el caso. Ojala que nuestros brillantes políticos tuvieran la agudeza de reconocer los problemas que afectan a nuestro sistema educativo y abordarlos, haciendo que sea un real instrumento de cambio.
El domingo miles de maestros rendiran una prueba de conocimientos, primer filtro para el nombramiento de docentes, el esfuerzo lo vale, estabilidad casi absoluta y un sueldo promedio a fin de mes. Hay personas muy capaces en el magisterio, pero la gran mayoría no cubre las exigencias mínimas, y la culpa no es sólo suya, la cadena es larga. Ojala y esas amanecidas y maratones de fin de semana de los últimos meses les alcancen. Aunque a mi entender, lo que caracteriza a un docente, es la formación y el hambre de conocimiento constante.
MIS TEXTOS: "TE DEJAS VACUNAR"
El niño no tendría más de cuatro años, por varios minutos había estado escuchando el llanto de otros pequeños y eso lo tenía asustado, trató de ver por la ventana lo que sucedía fuera, pero por más que se empinaba no alcanzaba ver nada, sintió el peligro cerca y buscó donde esconderse, pero …¿dónde, dónde hacerlo?, todos eran malos escondites. En su interior algo le decía que lo que iba a suceder era inevitable, que estaba más allá de sus fuerzas impedirlo… pero lo intentaría.
Vio la pequeña mesa cubierta con el mantel blanco, aquella mesita formaba parte de las pocas posesiones que su padre había conseguido de soltero y que ahora estaban con ellos en aquel humilde asentamiento, sin pensarlo dos veces, se acostó sobre los asientos de las sillas y quedó cubierto por el largo mantel . Escuchó que golpeaban la puerta, su madre fue ha abrir, lo llamaron por su nombre, pero el no iría, sintió, por algunos minutos, los pasos recorrer toda la casa, el pobre sólo atinaba a cerrar los ojos y guardar un silencio mortal. Luego, unas manos alzaron el forro de la mesa, lo habían descubierto.
Su madre le cogió por la cintura, lo levantó y lo sentó en su falda. Mientras los brazos de su madre lo sujetaban, una de las mujeres extrañas le descubrió el hombro y otra preparó una jeringa, vino un pinchazo, seguido de un sentido llanto. No sólo lloraba de dolor, también lloraba por haber sido descubierto, aquel escondite había sido buena idea, pero no había funcionado.- Mamá, hoy hay una campaña de vacunación en el centro.- ¡Te dejas vacunar! –me responde, mirándome con una sonrisa burlona.- Mmmmm sí, mamá… me dejaré vacunar.
Beto
Vio la pequeña mesa cubierta con el mantel blanco, aquella mesita formaba parte de las pocas posesiones que su padre había conseguido de soltero y que ahora estaban con ellos en aquel humilde asentamiento, sin pensarlo dos veces, se acostó sobre los asientos de las sillas y quedó cubierto por el largo mantel . Escuchó que golpeaban la puerta, su madre fue ha abrir, lo llamaron por su nombre, pero el no iría, sintió, por algunos minutos, los pasos recorrer toda la casa, el pobre sólo atinaba a cerrar los ojos y guardar un silencio mortal. Luego, unas manos alzaron el forro de la mesa, lo habían descubierto.
Su madre le cogió por la cintura, lo levantó y lo sentó en su falda. Mientras los brazos de su madre lo sujetaban, una de las mujeres extrañas le descubrió el hombro y otra preparó una jeringa, vino un pinchazo, seguido de un sentido llanto. No sólo lloraba de dolor, también lloraba por haber sido descubierto, aquel escondite había sido buena idea, pero no había funcionado.- Mamá, hoy hay una campaña de vacunación en el centro.- ¡Te dejas vacunar! –me responde, mirándome con una sonrisa burlona.- Mmmmm sí, mamá… me dejaré vacunar.
Beto
sábado, 1 de marzo de 2008
LITERATURA: "RIMA LII"
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día....
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
¡así no te querrán!
Gustavo Adolfo Bécquer
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día....
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
¡así no te querrán!
Gustavo Adolfo Bécquer
QUÉ PASO ESTA SEMANA
Se quitó al Cuzco el derecho a ser una de las sedes de la APEC, las autoridades y líderes locales, empiezan a alzar su voz contra esta medida aduciendo que es una represalia por los incidentes ocurridos recientemente, incluso amenazan con un nuevo paro de 72 horas.
Una buena oprtunidad para que otra de nuestras bellas ciudades pueda mostrarse al mundo, y una oportunidad más para que el gobierno muestre firmeza e imponga de una vez el principio de autoridad.
Una buena oprtunidad para que otra de nuestras bellas ciudades pueda mostrarse al mundo, y una oportunidad más para que el gobierno muestre firmeza e imponga de una vez el principio de autoridad.
MIS TEXTOS: "AJEDREZ"
Se dice que lo inventaron los persas o tal vez los chinos, que en su inicio se utilizaron figuras de elefantes que luego trocaron en torres; que es pasatiempo de caballeros o tal vez de marginales.
Para una persona de contextura liviana, algo introvertida y de salud frágil; el ajedrez puede convertirse en el hobby ideal. Siempre me fascino el diseño de las fichas y el desarrollo de las partidas que aparecían en algunos diarios, por no decir uno, y ahora ninguno; pero había un “pequeño” problema, no sabía jugar.
En el salón de clase había una joven muy sencilla; pero a la vez tenia un carácter y voluntad de hierro, era huérfana de padre y su madre tenía otro compromiso. Ani vivía al sur de la ciudad y trabajaba en el puesto de un mercado, el mas grande de la zona, con parte de ese dinero ayudaba el la manutención de su hogar y el resto lo invertía en sus estudios.Ani era muy respetada en el grupo, se convirtió en nuestra jefa vitalicia.
- Consíguete un tablero, me dijo, yo te enseño.Era curioso ver a un estudiante con un gran tablero de madera dentro de su mochila, mi padre me lo hizo, los tableros portátiles no eran muy populares aún.
La sensación de ser derrotado una y otra vez por todos tus oponentes no es muy agradable, pero confirme la frase: “Con cada fracaso se aprende”,y aprendí bien y rápido.En mi barrio había un jovencito dos o tres años mayor que yo, sus padres tenían una fundición, además compraban y vendían chatarra, negocio muy rentable por cierto.Crecimos juntos, Manuel era victima de la polio, pero eso no lo amilanaba, muchas veces un balón golpeó algunas de sus muletas y lo derribaba dentro del arco que defendía. Si a mi me gustaba el ajedrez, para Manuel esto se convirtió en obsesión, podíamos jugar horas de horas y el no se cansaba, con el tiempo fuimos mejorando, la visita a la Plaza Francia y a La Colmena se hicieron inevitables.
También dentro de la universidad el deporte “pegó”,algunos comerciantes creyeron en el ajedrez, primero colocaron tableros y toldos, luego vinieron las mesas y las sillas, demasiado bueno para ser verdad, y para …durar.Vino la intervención a la universidad y “barrió” con profesores, alumnos y tableros, en el campo donde antes se jugaba ajedrez ahora se corría al escuchar las balas o el sonido de las botas.
Paso el tiempo, aunque con Abraham, vecino y compañero de carpeta en la facultad y el bus; sosteníamos duelos “titánicos” dentro y fuera de la facultad; para la mayoría de mi grupo me volví invencible. Ani ya no podía conmigo, solamente una vez e me “relajé”demasiado con ella, oportunidad que ella aprovecho muy bien ganándome, festejó como si estuviera en la gloria; sin embargo con los demás fui implacable y cruel.
Ya perdí la pasión por el ajedrez, Abraham esta “lejos”, extraño la taza de leche y las galletitas que su mamá me invitaba; y Manuel ya rompió nuestro “equilibrio estratégico”, él pasa ahora buena parte del día, y de su vida, jugando, cual caballero medieval espera en su “castillo” el paso de un posible rival a quien desafiar.
A propósito Manuel
¡¿Cuándo me devuelves el último tablero que te presté?!
Beto
Para una persona de contextura liviana, algo introvertida y de salud frágil; el ajedrez puede convertirse en el hobby ideal. Siempre me fascino el diseño de las fichas y el desarrollo de las partidas que aparecían en algunos diarios, por no decir uno, y ahora ninguno; pero había un “pequeño” problema, no sabía jugar.
En el salón de clase había una joven muy sencilla; pero a la vez tenia un carácter y voluntad de hierro, era huérfana de padre y su madre tenía otro compromiso. Ani vivía al sur de la ciudad y trabajaba en el puesto de un mercado, el mas grande de la zona, con parte de ese dinero ayudaba el la manutención de su hogar y el resto lo invertía en sus estudios.Ani era muy respetada en el grupo, se convirtió en nuestra jefa vitalicia.
- Consíguete un tablero, me dijo, yo te enseño.Era curioso ver a un estudiante con un gran tablero de madera dentro de su mochila, mi padre me lo hizo, los tableros portátiles no eran muy populares aún.
La sensación de ser derrotado una y otra vez por todos tus oponentes no es muy agradable, pero confirme la frase: “Con cada fracaso se aprende”,y aprendí bien y rápido.En mi barrio había un jovencito dos o tres años mayor que yo, sus padres tenían una fundición, además compraban y vendían chatarra, negocio muy rentable por cierto.Crecimos juntos, Manuel era victima de la polio, pero eso no lo amilanaba, muchas veces un balón golpeó algunas de sus muletas y lo derribaba dentro del arco que defendía. Si a mi me gustaba el ajedrez, para Manuel esto se convirtió en obsesión, podíamos jugar horas de horas y el no se cansaba, con el tiempo fuimos mejorando, la visita a la Plaza Francia y a La Colmena se hicieron inevitables.
También dentro de la universidad el deporte “pegó”,algunos comerciantes creyeron en el ajedrez, primero colocaron tableros y toldos, luego vinieron las mesas y las sillas, demasiado bueno para ser verdad, y para …durar.Vino la intervención a la universidad y “barrió” con profesores, alumnos y tableros, en el campo donde antes se jugaba ajedrez ahora se corría al escuchar las balas o el sonido de las botas.
Paso el tiempo, aunque con Abraham, vecino y compañero de carpeta en la facultad y el bus; sosteníamos duelos “titánicos” dentro y fuera de la facultad; para la mayoría de mi grupo me volví invencible. Ani ya no podía conmigo, solamente una vez e me “relajé”demasiado con ella, oportunidad que ella aprovecho muy bien ganándome, festejó como si estuviera en la gloria; sin embargo con los demás fui implacable y cruel.
Ya perdí la pasión por el ajedrez, Abraham esta “lejos”, extraño la taza de leche y las galletitas que su mamá me invitaba; y Manuel ya rompió nuestro “equilibrio estratégico”, él pasa ahora buena parte del día, y de su vida, jugando, cual caballero medieval espera en su “castillo” el paso de un posible rival a quien desafiar.
A propósito Manuel
¡¿Cuándo me devuelves el último tablero que te presté?!
Beto
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